Publisher's Synopsis
Los antiguos griegos tenían en su imaginario dioses que representaban ideas abstractas y que cumplían papeles importantes dentro de su cosmovisión y en relatos míticos fundamentales. Esta fue una práctica usual en la religión griega, que se profundizó en la época clásica, período en que fueron en aumento los dioses vinculados a valores de carácter cívico. Una de estas virtudes era la Arete (ἀρετή), un concepto esencial para la cultura griega desde la propia era homérica, debido a que era indicativo de excelencia, asociada con la gloria, la justicia, la verdad y la armonía, elementos asociados principalmente con la divinidad y la elite social. Sin embargo, para la época clásica, la Arete empezó a ser una característica que otros miembros de la polis podían acceder, lo que llevó a la formación de una personificación y, potencialmente, a una posible figura divinizada.